Si estás buscando mejorar tu rendimiento en la bici, tarde o temprano vas a llegar a esta pregunta: ¿Me paso a los pedales automáticos? Para muchos ciclistas, este es el punto de no retorno. Una vez que te acostumbrás a pedalear "enganchado", la sensación de control y eficiencia cambia por completo.

En esta guía te contamos por qué deberías usarlos y cómo elegir los correctos para tu estilo.

¿Por qué usar pedales automáticos?

Mucha gente les tiene idea al principio por miedo a no poder desenganchar a tiempo y caerse (¡a todos nos pasó alguna vez!), pero las ventajas superan ampliamente ese miedo inicial:

  1. Pedaleo redondo: Al estar enganchado, no solo hacés fuerza hacia abajo, sino que también podés "tirar" el pedal hacia arriba. Esto hace que el esfuerzo sea más parejo y eficiente.

  2. Seguridad: Aunque parezca contradictorio, es más seguro. Evitás que el pie se te resbale del pedal en un pozo, un salto o cuando hay barro y lluvia.

  3. Mejor posición: Las trabas aseguran que tu pie esté siempre bien ubicado sobre el eje del pedal, evitando dolores de rodilla o malas posturas.


Tipos de pedales según tu disciplina

No todos los pedales son iguales. Dependiendo de si hacés montaña o ruta, el sistema cambia:

1. Pedales para MTB (Sistemas tipo SPD) Son los más comunes. Se caracterizan por ser chicos, robustos y tener enganche de los dos lados.

  • Las trabas: Son metálicas y chiquitas. Van embutidas en la suela de la zapatilla, lo que te permite caminar con relativa comodidad.

  • Ideal para: Rural bike, trail, XC y también para quienes usan la bici de forma urbana.

2. Pedales para Ruta Acá buscamos la máxima transferencia de potencia. Son pedales con una superficie de apoyo mucho más grande.

  • Las trabas: Son de plástico y más grandes. Sobresalen de la suela, por lo cual caminar con estas zapatillas es bastante incómodo (¡parecemos pingüinos!).

  • Ideal para: Ciclismo de ruta de larga distancia y velocidad.


¿En qué fijarse antes de comprar?

Si vas a elegir tu primer par en nuestra tienda, tené en cuenta estos tres puntos:

  • La tensión del muelle: Si sos principiante, buscá pedales que permitan regular la tensión. Dejalos "blanditos" para que sea muy fácil entrar y salir hasta que le agarres la mano.

  • El peso: Si sos de los que se fijan en cada gramo de la bici, los modelos de carbono o titanio son para vos, aunque los de aluminio son eternos.

  • Mantenimiento: Buscá marcas que tengan repuestos de trabas fáciles de conseguir (como Shimano o Look), para no renegar el día que se gasten.

Conclusión: Pasarse a los automáticos es un camino de ida. Al principio requiere un poco de práctica (hacer el movimiento de talón hacia afuera), pero la mejora en tu andar se nota desde la primera salida.


¿Te quedó alguna duda sobre la compatibilidad con tus zapas?

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