Le tocás la cubierta con los dedos y ya sabés lo que hay: le falta aire, o directamente no tiene nada. Te pasó antes de salir a rodar, o peor, a mitad de una vuelta. Lo primero es entender qué te está pasando: si la rueda perdió presión de a poco porque hace tiempo que la bici está guardada, con inflarla a la presión justa alcanza. Pero si se vació de golpe durante la salida, ahí es otra cosa: probablemente sea un pinchazo, y va a hacer falta parchar o cambiar la cámara.

De cualquier manera, hinchar bien las ruedas antes de cada salida es de las tareas de mantenimiento más simples que existen, y a la vez de las que más se subestiman. Andar con la presión que corresponde (la que indica el fabricante en el lateral de la cubierta, según el uso que le des a la bici) es la diferencia entre una rodada tranquila y un pinchazo evitable.

El problema es que muchas veces la bomba que tenés en casa no te ayuda: te partís el lomo bombeando y no llegás a la presión que necesitás, o no tenés forma de saber si ya está bien, o directamente te agarra un pinchazo en la ruta y no tenés con qué inflar la cámara nueva. Todo esto se soluciona eligiendo bien el inflador. Te contamos cómo.

Los tres tipos de inflador que existen

Antes que nada, tenés que saber que hay tres grandes categorías: la bomba de pie, la bomba de mano, y una que cada vez pisa más fuerte, el inflador eléctrico. Lo ideal es tener al menos una de pie en casa y una de mano (o eléctrica) para llevar en la mochila.

Bomba de pie: la que tenés que tener en casa o en el taller

Es la más grande y la menos práctica para andar cargando, pero es la que te resuelve el mantenimiento de rutina. Con ella hinchás rápido, llegás a presiones altas sin sufrir, y la mayoría trae manómetro para que sepas exactamente cuántos PSI le estás poniendo a cada rueda.

En este segmento tenemos varias opciones según cuánto quieras invertir:

Bomba de mano: tu compañera de ruta

Esta es la que tenés que llevar sí o sí en cada salida, ya sea en el bolsillo del jersey, en la mochila o enganchada al cuadro. Acá lo que cambia según el tipo de bici que tengas es la relación entre volumen y presión.

Si tenés una mountain bike, necesitás más volumen de aire y menos presión (no solés pasar los 4 bares), así que te conviene una bomba de cilindro más ancho, aunque sea un poco más grande.

Si tenés una bici de ruta, es al revés: menos volumen pero más presión (entre 6 y 9 bares según tu peso y el terreno). Ahí te conviene una bomba chica, liviana, pero que llegue a presiones altas sin que se te canse el brazo.

Opciones que tenemos disponibles:

Inflador eléctrico: la opción para el que no quiere saber nada con bombear

Esta categoría no existía hace unos años y hoy es una de las que más está creciendo. Son mini compresores recargables, del tamaño de la palma de la mano, que inflan la rueda solos: apretás un botón y listo. Perfectos para el que sale a rodar seguido y no quiere llegar cansado del brazo antes de arrancar, o para tener en el auto por las dudas.

Qué otras características fijarte antes de comprar

Más allá del tipo de bomba, hay detalles que hacen la diferencia:

Manómetro. Sea analógico o digital, te permite saber la presión exacta sin adivinar. El digital es más preciso, pero el analógico cumple perfecto para el uso de todos los días.

Cabezal dual. Casi todas las bombas de hoy vienen preparadas tanto para válvula Presta (la fina, típica de ruta y MTB de gama media/alta) como para Schrader (la gruesa, típica de bicis urbanas y autos). Fijate que la que elijas sirva para la válvula de tu bici.

Manguera rebatible. Un detalle que parece menor pero se agradece mucho: evita que tengas que hacer fuerza en un ángulo incómodo para llegar a la válvula, sobre todo en ruedas con llantas profundas.

Cuerpo de aluminio vs. plástico. El aluminio pesa un poco más pero dura muchísimo más y tolera mejor los golpes de uso diario o de guardarlo en la mochila.

Entonces, ¿cuál te conviene?

Si tenés que elegir una sola combinación para arrancar: una bomba de pie con manómetro para tener en casa (el VAN705 o el VHP702 son un buen punto medio de precio y calidad) y una de mano liviana para la mochila (el VAN706 cumple sin gastar de más). Si preferís sacarte el problema de encima directamente, un inflador eléctrico como el Van Halen Pro VHP706 te resuelve las dos necesidades en un solo aparato, aunque el bolsillo lo note un poco más.


 

Si tenés dudas sobre qué presión usar en tu bici en particular o cuál inflador te conviene según el uso que le das, pasate por El Taller Bikes Olivos o escribinos por WhatsApp. También podés ver toda la línea de infladores en eltallerbikesolivos.com.ar.